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FICHA DE LECTURA

El Gran Saqueo

Tomo II — La Campaña de Egipto (1798–1801)

Novela histórica

Robert Casanovas

Depósito legal abril 2026

 

Lectura analítica completa

 

 

1. Presentación general

 

Título completo

El Gran Saqueo, Tomo II: La Campaña de Egipto (1798–1801)

Autor

Robert Casanovas

Género

Novela histórica (ficción histórica basada en investigaciones reales)

Publicación

Depósito legal abril 2026 — edición ebook digital y versión impresa

Extensión

Aproximadamente 85.000 palabras — 4 capítulos, 27 secciones

Marco temporal

19 de mayo de 1798 (salida de Toulon) — 31 de diciembre de 1802 (trabajos de la Description de l’Égypte)

Marco espacial

Mediterráneo, Malta, Alejandría, El Cairo, Alto Egipto (Dendera, Tebas, Luxor, Valle de los Reyes, Asuán, Filé), Delta, desierto oriental — luego París

Lugar en la saga

Tomo II de una tetralogía: tras El nacimiento del sistema (Tomo I, Flandes e Italia), antes de los tomos III y IV

 

2. Estructura de la obra

 

2.1 Arquitectura general

El tomo II se organiza en cuatro capítulos que cubren cada uno una fase distinta de la expedición egipcia, formando una progresión dramática desde la conquista entusiasta hasta la capitulación amarga, para culminar en la transmutación científica.

 

Capítulo

Título & secciones

Período & tema principal

I — El Oriente en armas

8 secciones: de Toulon a Malta · de Alejandría al Nilo · Batalla de las Pirámides · Abukir · Institut d’Égypte · Revuelta de El Cairo · Esfinge y necrópolis · Debates científicos

Mayo 1798 – fin de 1798. La expedición se instala. Victorias militares y primeros expolios.

II — La remontada del Nilo

7 secciones: Dendera · Tebas · Valle de los Reyes · Asuán · Filé · Piedra de Roseta · Negociaciones, muerte de Kléber

Dic. 1798 – jun. 1800. Exploración del Alto Egipto con Desaix. Apogeo científico.

III — El tiempo de los sabios

6 secciones: Últimas campañas · Expediciones al desierto · Agricultura e irrigación · El tiempo se acorta · Derrota en El Cairo · Marcha hacia Alejandría

1800–1801. Continuación de los trabajos bajo Menou. Aislamiento creciente, debacles militares.

IV — El desastre y el regreso

7 secciones: Las grandes antigüedades · Colecciones salvadas · Ética de los expolios · Los adioses · La travesía · Regreso a Francia · El trabajo comienza

Sept. 1801 – dic. 1802. Capitulación, negociaciones con Hamilton, regreso, inicio de la Description de l’Égypte.

3. Resumen capítulo por capítulo

 

Capítulo I — El Oriente en armas (mayo–diciembre 1798)

La flota francesa abandona Toulon el 19 de mayo de 1798. Berthollet, Monge, Denon y Jomard embarcan a bordo del Orient. Desde la travesía, Bonaparte preside veladas literarias y filosóficas reveladoras de su pensamiento: Egipto es menos un objetivo militar que un reservorio de legitimidad histórica. La escala en Malta (9–12 de junio) da lugar a los primeros expolios masivos: orfebrería del Hospital, cuadros de Mattia Preti, tesoros monetarios. Denon salva un Caravaggio desviando a un soldado.

El desembarco en Alejandría (1 de julio) decepciona por la mediocridad de la ciudad actual. La marcha de doscientos veinte kilómetros hacia El Cairo, bajo cuarenta grados, diezma a los soldados. Los sabios sobreviven gracias a su motivación. La batalla de las Pirámides (21 de julio) es una victoria francesa neta. Pero en la noche del 1 de agosto, Nelson destruye la flota en Abukir — catástrofe que corta la expedición de Francia. Los sabios reunidos en el patio del Instituto se interrogan sobre el destino de sus colecciones. Se funda el Institut d’Égypte. La revuelta de El Cairo (octubre de 1798) revela la fragilidad de la dominación francesa. Comienzan las primeras exploraciones arqueológicas: Esfinge, necrópolis de Saqqara, debates científicos sobre el origen de los jeroglíficos.

 

Capítulo II — La remontada del Nilo (diciembre de 1798 – junio de 1800)

El 25 de diciembre de 1798, Desaix parte hacia el Alto Egipto con diez mil soldados y Denon. Bonaparte le entrega una lista de cuatro páginas precisando las antigüedades que hay que traer — primera codificación oficial de la política de adquisición. La travesía remonta el Nilo durante más de ochocientos kilómetros. En Dendera (enero de 1799), Jomard mide durante cinco días las dieciocho columnas del templo de Hathor. Berthollet cataloga seis piezas según los formularios oficiales. Un sargento mayor lleva paralelamente un inventario oficioso de las capturas de los soldados: al menos mil objetos para este solo templo, calcula Jomard. El zodiaco de Dendera, dos toneladas de arenisca, se considera intransportable tal cual; un memorándum de Denon prevé su extracción futura.

En Tebas, la sala hipóstila de Karnak impone silencio. En el Valle de los Reyes, los trabajos de descifrado progresan. En Asuán, los límites de la expedición se hacen sentir. En Filé, una ideología de la conservación se perfila frente a la política de extracción. La Piedra de Roseta es descubierta en Roseta en julio de 1799 — decreto trilingüe de 196 a. C. Marcel pasa dos noches realizando calcos de ella. La sección VII cubre el asesinato de Kléber (junio de 1800) y el traspaso del mando a Menou.

 

Capítulo III — El tiempo de los sabios (1800–1801)

Bajo Menou, comandante incompetente pero cómodo de eludir, los sabios prosiguen sus trabajos con una estrategia de supervivencia institucional definida por Fourier: entregar informes ininteligibles y continuar sin informar al estado mayor. Exploraciones en el Delta (Tanis, Bubastis), donde Geoffroy Saint-Hilaire recoge momias de gatos cuyas especies, idénticas desde hace dos milenios, empiezan a sacudir su concepción de la fijeza de las especies. Los monasterios coptos del desierto oriental (Saint-Antoine, Saint-Paul) revelan manuscritos bilingües copto-griego que Denon copia sin llevárselos. Los debates del Instituto sobre la memoria civilizacional alcanzan una notable altura filosófica. El aislamiento y la enfermedad diezman la Comisión. La derrota de El Cairo y la marcha hacia Alejandría anuncian el fin.

 

Capítulo IV — El desastre y el regreso (septiembre de 1801 – diciembre de 1802)

El 3 de septiembre de 1801, Hamilton y Clarke se presentan para inventariar las colecciones francesas en virtud del artículo 16 de la capitulación de Alejandría. Jomard ha pasado la noche preparando un memorándum jurídico que distingue tres categorías: antigüedades embargables, producciones intelectuales inembargables, instrumentos científicos. La negociación es dura: Denon y Fourier defienden palmo a palmo cada categoría. La Piedra de Roseta y las grandes antigüedades monumentales parten hacia Londres. Los cuadernos, los dibujos, los relevamientos son defendidos con éxito en cuanto producciones intelectuales. El regreso a Francia se efectúa en convoyes separados.

En París, cada sabio retoma su trabajo en una habitación fría. Jomard calcula el valor del codo real egipcio (0,5236 m), detecta el error de Lepère sobre el canal de Suez. Fourier redacta el prefacio histórico de la Description. Denon y Fourier se disputan el estilo de las fichas (ciencia vs. literatura) — y acaban por dejar coexistir los dos tonos. La Description de l’Égypte (1809–1822, 23 volúmenes) se presenta como el verdadero legado de la expedición: «Lo que Francia conservó verdaderamente de Egipto eran cientosesenta y siete cerebros y las ochocientas treinta y seis imágenes que habían producido. Lo que había robado estaba en Londres.»

 

4. Personajes

 

4.1 Personajes principales

Dominique-Vivant Denon — El testigo-actor

Personaje focal de la novela, Denon es diplomático, dibujante y hombre de letras que acompaña a Desaix en el Alto Egipto. Su función narrativa es doble: documenta (237 cuadernos de bocetos) y toma (su bolsa personal). El autor hace de él la figura moralmente más compleja: Denon sabe exactamente lo que hace, no se justifica, pero no puede resignarse a la abstención. Su noche en Abukir, donde elabora la lista de los objetos que podría llevar a la espalda en caso de retirada forzada, constituye uno de los momentos más intensos de la novela. Encarna la contradicción fundamental de la expedición: ser a la vez arqueólogo, coleccionista y saqueador, y saber que estos tres roles son a veces indiscernibles.

 

Edme-François Jomard — La conciencia cifrada

Politécnico de veintidós años, Jomard es la voz del rigor y de la conciencia cuantificada. Es él quien, en Dendera, calcula que la expedición extraerá del orden de diez mil objetos. Es él quien prepara el memorándum jurídico para Hamilton. Su método — anticipar, probar mediante cifras, no conceder nada sin verificación — se opone al lirismo de Denon y al realismo frío de Berthollet. Sus relevamientos topográficos (200 hojas, del Delta a las cataratas) constituyen el mapa de Egipto más preciso de la época. Su regreso a París, en una habitación fría de la rue de la Croix-Faubin, lo muestra continuando midiendo en la oscuridad — personificación de la ciencia como resistencia.

 

Joseph Fourier — El arquitecto intelectual

Matemático, Fourier es el organizador discreto de la expedición científica. Preside los debates del Instituto con autoridad, encuentra la estrategia para sobrevivir bajo Menou, comprende antes que nadie lo que será la Description de l’Égypte. Su relación con Bonaparte es lúcida: «La diferencia entre quienes hacen la historia y quienes la comprenden. Raramente las mismas personas.» Tachará los pasajes líricos de Denon; Denon los reintegrará. Su pulso editorial simboliza la tensión entre ciencia y humanidades que el libro sostiene hasta el final.

 

Claude-Louis Berthollet — El pragmático resignado

Químico y comisario científico, Berthollet es el personaje de la lucidez sin ilusión. Sabe desde Venecia que «el término justo y el término eficaz no son siempre el mismo». En Dendera, frente al cálculo de Jomard, no discute las cifras pero rechaza el papel de «policía o magistrado». Su pragmatismo es menos cinismo que resignación: aceptó los términos de la expedición al subir al Orient. Su frase final sobre la Description es gélida en su precisión contable.

 

Gaspard Monge — La fragilidad del sabio

Matemático y amigo íntimo de Bonaparte, Monge es el personaje de la vulnerabilidad consentida. Enfermo en el mar, tambaleante en el desierto, representa la parte humana que la misión científica expone. Su pregunta tras Abukir — «no es el hambre lo que me preocupa» — dice entre líneas lo que los demás no se atreven a formular.

 

Étienne Geoffroy Saint-Hilaire — La intuición científica

Naturalista, Geoffroy está en proceso de formular, sin saberlo todavía del todo, la teoría transformista que le llevará a oponerse a Cuvier durante treinta años. Las momias de gatos de Bubastis, idénticas a los gatos vivos, se convierten para él no en la prueba de la fijeza de las especies (tesis de Cuvier) sino en el signo de que dos mil años no bastan para detectar el cambio. Su carta a Cuvier, en diciembre de 1802, abre una de las mayores disputas científicas del siglo XIX.no bastan para detectar el cambio. Su carta a Cuvier, en diciembre de 1802, abre una de las mayores disputas científicas del siglo XIX.

 

Napoléon Bonaparte — La ausencia presente

Personaje central por su ausencia progresiva, Bonaparte es la fuerza que estructura la expedición sin ser su narrador. Sus frases son cortas, decisivas, y revelan una mecánica de la justificación más que una moral: «Si ganamos, el debate no se planteará del mismo modo.» Se marcha de Egipto sin avisar en el capítulo III. Su regreso político (Consulado, Imperio) solo se evoca en el epílogo.

 

Hassan — La memoria viva

Intérprete egipcio, Hassan es el personaje pivote que encarna el Egipto habitado, no monumental. Es a través de él que Jomard aprende los nombres árabes de las columnas de Dendera — nombres que no figurarán en la Description pero que prueban que estos monumentos no eran ruinas abandonadas: eran vecinos. Su presencia es discreta pero estructurante, recordatorio constante de que la expedición opera en un país vivo.

 

4.2 Personajes secundarios notables

Personaje

Papel y función narrativa

Desaix

General pragmático que comprende el valor de los sabios. Se evoca su muerte en Marengo (junio de 1800).

Kléber

Alto, alsaciano, franco hasta la brutalidad. Comandante tras Bonaparte. Asesinado en El Cairo (junio de 1800) — muerte que redefine la relación de fuerzas.

Marcel

Impresor y dibujante, defensor de los calcos y los métodos de reproducción. Testigo de la incautación de la Piedra de Roseta.

Hamilton & Clarke

Comisarios británicos durante la capitulación. Hamilton, joven y diplomático; Clarke, rígido y contable.

Conté

Inventor de la expedición (globos, lápices, prensas). Murió en 1805 antes de ver publicarse la Description.

Sgto. mayor Aubert

Lleva un inventario oficioso de las capturas de sus soldados en Dendera — figura del orden en el desorden.

 

5. Temas y problemáticas

 

5.1 El expolio como sistema

La novela deconstruye el expolio en niveles de una coherencia implacable, presentados explícitamente por el propio Bonaparte: «Tres niveles. Tres legitimidades diferentes.» Las adquisiciones oficiales de la Comisión (formularios, registros); las colecciones personales de los oficiales y sabios (dinero propio, conciencia moral individualizada); las capturas anónimas de los soldados (gato de fayenza, figurita azul, paso del sargento Aubert). La tesis implícita: cada nivel se justifica por la existencia del siguiente. La Comisión es «irreprochable» para que el resto se vuelva «tolerable por comparación». Esta mecánica es la de todas las adquisiciones de Estado desde el Renacimiento — el autor no la condena, la expone con precisión quirúrgica.

 

5.2 Documentar versus poseer

La tensión central de la novela opone la documentación (dibujos, medidas, relevamientos) a la posesión (extracciones físicas). Denon encarna ambas a la vez, y es precisamente esta coincidencia la que lo convierte en el personaje más perturbador. En Dendera, dibuja el zodiaco tumbándose de espaldas en la oscuridad —y anota en un memorándum la posibilidad de extraerlo físicamente en treinta años. En Malta, salva el Caravaggio desviando a un soldado — y luego se lleva cuadros de Preti. La novela no resuelve esta contradicción: la mantiene abierta hasta la última página.

La fórmula final sintetiza la tesis: «Lo que Francia conservó verdaderamente de Egipto eran ciento sesenta y siete cerebros y las ochocientas treinta y seis imágenes que habían producido. Lo que había robado estaba en Londres.» La distinción no es moral sino geográfica — y ahí reside una ironía amarga.

 

5.3 El Egipto habitado frente al Egipto monumental

La novela mantiene constantemente presente el Egipto vivo frente al Egipto arqueológico. El comerciante de telas de Alejandría, el prior del monasterio copto, el hombre del pueblo de Dendera con su agua fresca y sus nombres árabes de las columnas, los fellahin que miran pasar las columnas sin moverse. Estas presencias constituyen una contranarración silenciosa que invalida el discurso de legitimación («estos monumentos no tienen propietario vivo»). Hassan es el personaje que articula esta presencia.

 

5.4 La fragilidad de los rastros

Tras Abukir, los sabios comprenden que sus trabajos son «rehenes de una situación militar sobre la que no tienen ningún control». Jomard realiza copias dobles desde Alejandría. Denon lista los objetos que podría llevar a la espalda. La pregunta de qué puede viajar físicamente sustituye a la pregunta de qué merece ser salvado — revelando que «la historia que se cuenta sobre un país es la historia de lo que pudo regresar. Lo demás no cuenta.» Este tema, que atraviesa los tres primeros capítulos como una inquietud, se resuelve en el cuarto: son los cuadernos y los dibujos los que sobreviven, no las estatuas.

 

5.5 Ciencia y poder

Las sesiones del Institut d’Égypte dramatizan la relación entre la producción científica y su instrumentalización política. Bonaparte no escucha para ser contradicho: escucha «para encontrar precedentes a lo que ya quería hacer». Berthollet lo sabe desde Venecia. Fourier desarrolla bajo Menou una técnica de supervivencia institucional que prefigura las relaciones entre ciencia y Estado autoritario. El debate sobre la memoria civilizacional (sesión de noviembre del Instituto) alcanza una altura filosófica que las circunstancias militares hacen particularmente conmovedora.

 

5.6 La ética de las restituciones (anticipación)

El capítulo IV, sección III («La ética de los expolios») constituye el momento de reflexión explícita que toda la novela preparaba. Los argumentos esgrimidos — ausencia de propietario vivo, superioridad de la conservación occidental, equivalencia con los saqueos anteriores (griegos, romanos, árabes) — son los que el autor, en su vida profesional como presidente de una ONG especializada en restituciones, ha consagrado precisamente su carrera a refutar. La novela no zanja: da a escuchar los argumentos con su fuerza retórica real.

 

6. Escritura y poética de la novela

 

6.1 Focalización y punto de vista

La novela alterna una focalización múltiple — Denon, Jomard, Berthollet, Fourier — sin narrador omnisciente. Cada personaje percibe los mismos eventos desde su propia formación intelectual: el químico ve reacciones, el matemático ve cálculos, el dibujante ve formas. Esta polifonía perspectivista impide toda condena unívoca y obliga al lector a ensamblar él mismo el cuadro moral.

6.2 Economía de estilo

El estilo es característico de una voz construida: frases cortas, presente de indicativo para las escenas de acción, imperfecto para los estados. Ningún adjetivo inútil. Los diálogos son precisos, reveladores, nunca decorativos. El novelista evita las transiciones narrativas convencionales — se pasa directamente de una escena

 

6.3 El detalle revelador

La técnica narrativa descansa en el detalle singular cargado de significación general. El gato de fayenza de Dendera atraviesa toda la novela como un hilo rojo discreto: pasa de las manos de un soldado a una caja anónima, y su ausencia en el inventario dice entre líneas toda la mecánica del pillaje invisible. El Caravaggio salvado en Malta, la firma en sangre («f. Michelangelo»), dice en pocas líneas lo que pesa la decisión de no tomar. Estas elecciones de escritura tienen una densidad literaria real.

 

6.4 Tensión entre ciencia y literatura

El pulso Denon/Fourier sobre las fichas de la Description («Hacemos ciencia, no literatura» / «Si no transmitimos el efecto, catalogamos piedras») es también la metapoética de la propia novela. El autor ha elegido ser las dos cosas — precisión documental de los datos históricos verificables, amplitud lírica de las escenas nocturnas (la noche en cubierta del Orient, la capilla de Osiris en Dendera, la noche tras Abukir). Ninguno cede. La novela tampoco.

 

7. Dimensión documental e histórica

 

7.1 Precisión factual

La novela respeta escrupulosamente las fechas y los hechos históricos verificables: salida de Toulon el 19 de mayo de 1798, toma de Malta el 12 de junio, desembarco en Alejandría el 1 de julio, batalla de Abukir el 1 de agosto, descubrimiento de la Piedra de Roseta en julio de 1799, asesinato de Kléber en junio de 1800, capitulación de Alejandría el 2 de septiembre de 1801. Las dimensiones de los monumentos (sala hipóstila de Karnak: 534 × 550 m, columnas centrales de 23 m), las composiciones de las colecciones, los nombres de los comisarios británicos (Hamilton, Clarke) son exactos.

 

7.2 Libertad novelesca

De conformidad con la advertencia liminar, algunas escenas, diálogos y personajes han sido imaginados para las necesidades narrativas. Hassan el intérprete es un personaje compuesto. Los diálogos nocturnos entre Denon y Bonaparte en cubierta del Orient son ficticios. La escena del sargento Aubert y su inventario oficioso es una invención narrativa, pero fundada en la realidad documentada de las extracciones soldadescas. El encuentro con el hombre del pueblo en Dendera es construido.

 

7.3 La Description de l’Égypte en filigrana

La Description de l’Égypte (1809–1822) es la estructura teleológica de la novela: todo lo que los sabios hacen en Egipto se hace con vistas a este monumento. Sus 23 volúmenes, 836 láminas, 62 dibujantes, 48 grabadores se evocan con precisión. El codo real calculado por Jomard (0,5236 m), utilizado durante 150 años por los egiptólogos, se menciona. El error de Lepère sobre el nivel del mar Rojo (9 m de diferencia ficticia) y sus consecuencias para el canal de Suez (60 años de retraso) son exactos.

8. Evaluación literaria

 

8.1 Puntos fuertes

  • Construcción moral en varios niveles, sin maniqueísmo: el autor otorga a los protagonistas los argumentos de su época al tiempo que deja al lector ver lo que ellos no ven.

  • Polifonía perspectivista lograda: cada voz tiene su propia coherencia intelectual, y la confrontación de miradas produce una verdad más rica que la de cualquier narrador omnisciente.

  • Escenas de gran densidad literaria (noche sobre el Orient, Abukir, la capilla de Osiris, la negociación con Hamilton) que anclan las problemáticas abstractas en momentos precisos y sensoriales.

  • El detalle revelador como técnica narrativa: el gato de fayenza, el Caravaggio, la firma de Michelangelo en sangre, los nombres árabes de las columnas.

  • Epílogo parisino particularmente poderoso, con la dispersión de los personajes en habitaciones frías que prolongan la expedición en gestos solitarios de transmisión.

  • Frase final ejemplar en su construcción: la distinción París/Londres resuelve la ambigüedad moral de la novela en ironía gélida más que en veredicto.

 

8.2 Algunos puntos de tensión

  • La densidad informacional es a veces elevada en las secciones de medidas e inventarios (Dendera, Tebas): el lector no especialista puede perderse momentáneamente.

  • La muerte de Kléber, acontecimiento decisivo, es tratada de manera relativamente elíptica en relación con su importancia dramática.

  • El personaje de Menou, caricaturesco, contrasta con la complejidad de las demás figuras militares (Desaix, Kléber).

 

8.3 Valoración global

El Tomo II de El Gran Saqueo se afirma como una novela histórica de gran nivel que logra la doble apuesta de la precisión documental y la profundidad literaria. Se inscribe en la tradición de las grandes novelas del expolio cultural al tiempo que propone una reflexión contemporánea sobre los fundamentos de lo que hoy se llama el «debate sobre las restituciones». La voz narrativa es auténticamente literaria, construida desde dentro, sin concesión a la novela histórica de divulgación.

 

9. Citas destacadas

 

«En Italia negociamos con príncipes. Aquí no hay príncipes. Solo hay tumbas y monumentos que nadie reclama. Lo que tomemos no habrá tenido propietario vivo desde hace mucho tiempo. Es una diferencia considerable.»

— Bonaparte, en cubierta del Orient

«La ausencia de propietario vivo no significaba la ausencia de propietario.»

— Berthollet, respuesta a Bonaparte (dicha en voz baja)

«La distinción era real aunque fuera incómoda.»

— Denon, sobre la diferencia entre Comisión y soldados

«Este templo merece por sí solo un estudio de seis meses.» / «No volverían. Sus dibujos quedarían.»

— Jomard en Dendera / voz narrativa

«La historia que se cuenta sobre un país es la historia de lo que pudo regresar. Lo demás no cuenta.»

— Denon, tras Abukir

«Lo que Francia conservó verdaderamente de Egipto eran ciento sesenta y siete cerebros y las ochocientas treinta y seis imágenes que habían producido. Lo que había robado — y la palabra era exacta, sea cual fuere la justificación — estaba en Londres.»

— Voz narrativa, epílogo

«La diferencia entre quienes hacen la historia y quienes la comprenden. Raramente las mismas personas.»

— Fourier, pensando en Bonaparte

10. Puesta en perspectiva

 

10.1 Lugar en la saga

El Tomo II ocupa la posición central de la tetralogía: tras los expolios de Flandes e Italia (Tomo I), Egipto constituye el caso más complejo — una expedición sin propietario vivo identificable, con una justificación científica real, pero cuyo balance queda resumido por la frase final: las estatuas en Londres, el saber en París. Los tomos III y IV cubrirán las campañas de Alemania y Austria, anunciadas en las últimas líneas («Las campañas iban a reanudarse. Alemania, Austria, Prusia. Y con las campañas, las colecciones.»).

 

10.2 Resonancias contemporáneas

La novela entra en diálogo directo con los debates actuales sobre la restitución de los bienes culturales expoliados durante las conquistas coloniales y napoleónicas. El autor — presidente de la ONG International Restitutions y experto ante la UNCTAD — conoce estos argumentos desde dentro. La fuerza de la novela reside en restituirlos en su contexto de origen, sin anacronismo moral, dejando al mismo tiempo que el lector contemporáneo los escuche de otro modo. La descripción del Egipto en 2026 no es la de 1801: las estatuas siguen en Londres.

 

 

Ficha de lectura redactada a partir de la lectura integral del manuscrito. Junio de 2026.

Nos coordonnées

Président : Robert CASANOVAS

Vice-président : Joan Miquel TOURON

Secrétaire général : Patrick GARCIA

Trésorier : Gérard LENFANT

Chargée de mission Europe : Béatrice DE HARO

Chargé de mission Afrique : Mohamed KHOMSI

Chargé de mission Amérique Latine : Juan APARICIO

Chargée de mission Océanie : Françoise CARRERE

Chargée de mission Asie : Isabelle DOS SANTOS

Chargé de mission Amérique du Nord : John STEWART

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